viernes, 3 de septiembre de 2010

Australia. Sidney

Australia, simplemente abrumadora. Despues de la superpoblacion china, mete 30 mill en un pais tan grande como EEUU o como toda Europa y obtienes maxima calidad de vida, playas deshabitadas, todo supercuidado y limpio y gente altamente simpatica (tambien en medidas) q en cuanto te ven, claro, pegan la hebra. Eso si no hay wifi nipadios lo cual genera este enorme retraso bloguero. En cuanto a la penya, se nota qe parte desciende de convictos britanicos, los de 25 tienen cara de chicos malos (MMMMMM!!), y el resto son directamente ganyanes. Y eso sin el palo en el c.. qe llevan los britanicos (menos tu, ingles) xq los convictos pijos se qedaban alli, y a Australia enviaban los cacos y maleantes, que son los q + molan.


El 12 de agosto llegamos a Sidney. Sin discusion, la ciudad + bonita qe he visto en mucho tiempo, con el aire +limpio y el cielo +azul. Te reciben las puntas de iceberg del Opera House debajo del iglu qe parece el puente, o qizas es el efecto del vuelo transiberiano, o de qe llevamos puesto encima TODO lo qe tenemos xq aqi es invierno y hace un frio de cxx.


Los 3 dias q pasamos en Sidney son de lo mas rutinario: lo primero que hacemos es ir a ver ballenas. Alli mismo, en la entrada del estuario. Subimos a un barquito que ni el de Moby Dick y ala, nos dedicamos a seguir dos humpback whales (vientre estriado y blanco, lomo azabache y jorobado, y en la cabeza un geiser), madre e hija, durante dos horas. Estan emigrando al Norte, donde hace + calor, de tontas no tienen un pelo, y algunas veces se acercan mogollon al barco y se ve la silueta gigante.

Lo primero qe se divisa, un macrosurtidor
Detras Sidney, prueba fehaciente de qe no estabamos coloca2 ni en el Aquarium Joroba humpbackeraMunissimas

Ad+ de subirnos a la torre mas alta y fotografiar la puesta de sol, dar la inevitable vuelta en busturistic, visitar un mercadillo munissim etc otra de las actividades, como somos unos senyoritos, es ir a ver las Bodas de Figaro al edificio de la Opera vestidos con nuestras mejores galas mochileras. Elegantes lo qe se dice elegantes no ibamos, con semejante fondo de armario, pero 7m y yo pedimos champan y brindamos muy dignos en el intermedio. La senyora de al lado, de largo, no nos qita ojo de encima, pero sonrie ante nuestro nuevo concepto de etiqueta.











El respetable pudo disfrutar d los gorgoritos de las sopranos a la vez q d nuestra sinpar elegancia























































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